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4 feb 2011

Las candelas


Este poema es un homenaje al día de las Candelas, el día de la Candelaria, que se celebraba en Alamillo el 2 de febrero y a su vez el día que nació mi madre y que hacía un par de años que había fallecido.


Dime madre, ¿cuándo naciste?
-el día de la Candelaria
¿Candelaria?
Si, el día de las Candelas.

¿Candelas?

si, el fuego,
el fuego del dos de febrero.

Dime madre, ¿cuando naciste?
-el dos de febrero, el día de las candelas,
si, esas lumbres
que iluminaban como el día
la calle del Retamar.

¿quien hacia esas hogueras?
-los de la calle, todos,
quemando cosas inservibles.

¿Por qué te pusieron Candelaria
- porque nací el dos de febrero.

¿que se hacia ese día?
saltar,
saltar por encima de las hogueras,.
saltar una y otra vez, saltar hasta que ardiesen los semblantes.

¿Y yo también las he saltado?
-tu tambien hijo, tu también
como todos, antes y despues de nacer.

¿Y por que se hacían?
-no lo sé hijo, no lo se,
mi padre, tu abuelo las hizo
, el padre de mi padre también...

¿Por qué madre?
-porque era el dos de febrero.

¡Ah, ya me acuerdo!
una lumbre en mitad
de la calle el Retamar
y las chispas saltando,
y muchos niños alrededor,
atrevidos,
saltando una y otra vez,
y otras muchas candelas,
hogueras.

¡Ah!, era el día de las candelas,
era el día que tu naciste.

Amorebieta 25-01-1986

22 ene 2011

Al olivo

Mi familia nunca tuvo tierras, nunca fue gente de campo, labradores. Por herencia del abuelo materno algunas parcelas pasaron a nuestras manos, muy poca cosa. Una pequeñita fue la de los olivos del Cercadillo. Antes de venderlos, cuando llegaba la época, como todo hijo de vecino, teníamos que recoger las aceitunas. Siendo muy niño, algún año también me toco aportar mi pequeño grano de arena. El paso de los años no han borrado alguna de las imágenes de aquella época. Reales o distorsionadas por el paso del tiempo, las plasmé en estas lineas que quisieron ser versos.

Veinticuatro olivos verdes
y dos perales ,

en el Cercadillo.

Camino de piedras,
piedras en t1erra,
tierra de barro,
tierra de agua,

de invierno preñada
y abrigada de frío ,

Al olivo,

al olivo subí
y no me caí.

Olivos en los olivares,
olivares repletos de olivos,
olivos repletos de aceitunas,
aceitunas de aceite.

¿Quién me dá?

Cambio sombrero de fieltro,

repleto de aceitunas por una peseta.

Perales en los olivares,
perales
de ramas desnudas,
a pares, .

bordeando los linderos ,
perdidos en los olivos,
perales vanales,
sembrados
y olvidados.

Veinticuatro olivos verdes
y dos perales

en el Cercadillo.

Veinticuatro verdes olivos
vestidos de enero,
repletos de frutos,

de frutas caídas,
esparcidas
y enterradas •

Al olivo,

al olivo subí
y no me caí.

Olivos verdes,
aceitunas negras,
raíces profundas,
manos agarrotadas,


botas hundidas

en el barro del barrizal
del olivar.

¿Quién me da?

Cambio sombrero de fieltro,
repleto de aceitunas,

Por una… peseta.

Veinticuatro son,
veinticuatro solo,
solitarios,

hereditarios,
esperando la vara

que varee sus copas repletas,
esperando unas frías manos
que acaricien sus ramas,
esperando un descanso

en su descarga.

Entre perales y olivos
una cañada,

escondida en la hierba,
la del lindero,

una cañada de enero
tan fría como el hielo •

Al olivo,

al olivo subí

.,

Y no me caí

¿Quién me da?

Cambio sombrero de fieltro

repleto de aceitunas por una peseta.

Veinticuatro olivos verdes
y dos perales

en el Cercadillo.

Amorebieta 11/1/1986

16 ene 2011

San Antón (17 de enero)


Amanece.

Aún no se han descorrido las cortinas
de los legañosos ojos infantiles

y ya les suena en sus corazones
tempraneros los tintineos
,

los sones,

las canciones del día
de
San Antón ,

Amanece,

palpan nerviosamente sus cencerros,
cencerros que se asemejan a campanillas,
cencerros de cabestros,

enormes, descomunales.

Cuerpos dormidos,
despierta el alma,

tal como son,

palpan la mañana
agresivamente en busca

de otros corazones, ilusiones,
ilusionados, con nerviosos ademanes,
queriendo ir más aprisa que el tiempo.

SAN ANTON HIZO GACHAS,
CONVIDÓ A LAS MUCHACHAS
A NOSOTROS NO NOS CONVIDÓ
QUE SE JODA SAN ANTÓN

Y una riada infantil inunda
las calles solitarias
,

aún dormidasdas ,

una riada como un torrente, pero humano,
muy humano, arrollador,

que se desborda en cada esquina

para tornar más tarde a su cauce habitual.

Una masa exhalando vaho a raudales

y un griterio ensordecedor en lugar de agradables coros,
todos los cencerros del lugar

aireados, al mismo tiempo,

estallando las legüetas en el sonoro metal,
constantemente, sin parar

pregonando el rito por doquier,

despertando hasta los seres más aletargados,

parándose y descansando,
parándose,

descansando.

SAN ANTÓN COMO ERA TAN VIEJO
TENIA BARBAS DE CONEJO

Y SU HERMANA GATALINA

TENÍA BARBAS DE GALLINA.

Siguen, continuan,

recitan las letras de siempre,
las viejas letras de canciones
al
compás de los cencerros

a ver quién puede más.

Siguen y siguen

hasta que no haya calle abordada,
pisoteada y despertada.

Nadie puede quedar dormido,
todo el mundo debe acordarse

de que hoy es el día de San Antón

y no serán felices hasta conseguirlo.

Luego se disolverán los sones,
quedarán los ecos,

volverán a las lumbres

y descansarán sentados al lado

del fuego con el cencerro en el suelo.
Volverán a lo diario,

al desayuno,

a la escuela

y al recreo.

Amanece el año,

se despertó la conciencia colectiva
y con ella la memoria de la historia
evoc
ó en bocas verdaderas

evocó en manos tiernas

el estandarte de la tradición.

Amorebieta 15/1/86

7 ene 2011

El Niño Perdido

Este poema-homenaje al Niño Perdido y su celebración el primer domingo de cada enero lo he transcrito tal y cual se escribió en su momento...


Se ha perdido el Niño,
¿quién lo encontrará?
Se ha perdido el Niño
y es enero,
¿quién lo encontrará?

Saldremos el primer domingo
de enero
saldremos, si, al campo,
quizás se extravío en algún camino.
¿Quién lo encontrará?

¡Qué dolor!
¡Qué gran pérdida!
¿Cómo pudo pasar?

Iremos a la Estación,
seguro que se quiso marchar.
¡Pero si no necesita trenes!
¿Pero si se ha perdido?

¿Qué haremos sin Él?

No te preocupes
el primer domingo de enero
lo buscaremos en el campo.

Saldremos todos,
nosotros iremos a la Estación,
estará esperando el tren.
Otros irán a la Casilla Redonda,
lo mismo se quedo allí dormido.
Otros irán por el camino de San Benito,
hacia el Alamillo Alto,
lo mismo se fue a rezar.

¡Qué dolor!
¿Quién lo encontrará?

Llevaros abrigos porque tendrá frio,
también una merienda, cosas de comer,
y vino,
y cerillas para hacer fuego,
seguro que estaremos fuera todo el día.

¡Qué desdicha!
¡Qué dolor!
¡Se ha perdido el Niño!
¿Dónde estará?
Tan pequeño,
tan bonito, que pena.

No os preocupéis,
lo buscaremos todos,
todos el día del Niño Perdido.

¿Cuando lo buscaremos?
el primer domingo de enero.

¿Sólo?

Si, solo, siempre el primer domingo,
entero,
de enero
en el campo
y no pasara nada.

Amorebieta 15-01-1986