7 feb 2013
Andrews Sister
El trío vocal formado por las Hermanas Andrews (LaVerne Andrews, 1915-1967); Maxene Andrews (1915, 3 de enero) y Patty Andrews (1920, 16 de febrero), de origen familiar greconoruego, debutaron juntas en un espectáculo para niños, y su enorme éxito animó a sus padres a seguir fomentando en ellas el gusanillo de la comedia musical. Ya de adolescentes, las tres hermanas emprendieron una intensa actividad músico-teatral en espectáculos de vodevil, y en otros locales de bajo relieve. Su oportunidad les llegó de pronto con un tema que vendió para aquella época miles de copias que se titulaba: "Bei Mir Bist Du Schoen" que en 1937 las convirtió en estrellas famosas de la canción para el publico norteamericano. Las Hermanas Andrews, quisieron, sin conseguirlo, imitar la calidad jazzistica de las "Boswell Sisters" un grupo vocal de enorme calidad liderado por Connie Boswell. Su éxito se sustentó en los años previos y posteriores a la II Guerra Mundial donde fueron invitadas varias veces por el Departamento de Estado norteamericano para que fueran al frente a animar a sus tropas. Dentro del trío, la dirección musical era llevada a cabo por Patty, encargada de los arreglos y de la mayoría de los solos. Las discusiones y desavenencias en el seno del trío eran muy frecuentes y terminaron por disolver el grupo en 1953. Tres años mas tarde hubo un intento de reconciliación pero duró apenas unos meses. Patty Andrews, decidió continuar su carrera en solitario y tras el fallecimiento de La Verne en 1957, definitivamente el grupo pasó a la historia. En su época de mayor esplendor, las Hermanas Andrews aparecieron en varias películas infames producidas por Hollywood con los cómicos, Abbot y Costello. Algunos de sus discos grabados si tienen puntualmente un interés jazzistico como puede ser el el grabado con Woody Herman.
3 feb 2013
LOS OLVIDADOS
En uno uno de mis habituales paseos semanales que hago hasta Erandio, siguiendo la carretera de la ría, descubrí este testimonio semi escondido entre la acera y su bordillo y camuflado en la barandilla protectora de esta misma acera.
No se desde cuando estará ahí, pero yo la descubrí hace unos tres años y aún está intacta. No creo que fuese puesta en aquella lejana época cuando sucedieron estos tremendos acontecimientos.
Sirvan estas líneas para recuperar la memoria de todas aquellas personas que fueron víctimas y murieron en nombre de la sinrazón.
Es el sitio donde fueron abatidos, Emilio López de la Peña y Miguel Angel Saro Pérez ahí alguien con sentimientos quiso poner un signo recordatorio, están sus nombres y sus apellidos, y el día que reinó la ira.
Aquí están ellos, luego hay cientos de ellos más a los que hay que reivindicar y sobre todo impedir que os vuelvan a sepultar, pero esta vez en el olvido.
No se desde cuando estará ahí, pero yo la descubrí hace unos tres años y aún está intacta. No creo que fuese puesta en aquella lejana época cuando sucedieron estos tremendos acontecimientos.
Sirvan estas líneas para recuperar la memoria de todas aquellas personas que fueron víctimas y murieron en nombre de la sinrazón.
Es el sitio donde fueron abatidos, Emilio López de la Peña y Miguel Angel Saro Pérez ahí alguien con sentimientos quiso poner un signo recordatorio, están sus nombres y sus apellidos, y el día que reinó la ira.
Aquí están ellos, luego hay cientos de ellos más a los que hay que reivindicar y sobre todo impedir que os vuelvan a sepultar, pero esta vez en el olvido.
7 ene 2013
¿NO ES PROPAGANDA?
Durante estas navidades, y a través de determinados canales de información, hemos sido bombardeados con temas relativos a la monarquía que tenemos vigente en este país.
Empezamos con el discurso de navidad, después, con el cumpleaños del jefe del Estado, y a reglón seguido la celebración de la Pascua Militar, es decir, ha sido como si tuviésemos un invitado (infiltrado) más a la mesa en estas fiestas.
Muchos nos felicitamos porque personas de mucho peso en la Casa Real están haciendo un trabajo tan bueno en pro de la república, que ninguno que abrace esta causa se lo hubiese imaginado.
No vamos a hablar del anacronismo que encierra en sí la existencia de una monarquía, aunque sea parlamentaria, en estos años ya del siglo XXI. Personalmente no entra en la cabeza que exista un gobernante que no haya pasado por el trámite de las urnas.
Puede que exista mucha gente republicana que acepte ser juancarlista, seguramente porque vivió la época de la transición, y la labor que hizo el monarca para que el castillo de naipes no se viniese a abajo.
Pero ya han pasado más de 30 años, los tiempos cambian y las personas también, y lo que se aceptó como un mal menor en su día no le dio el plus de la eternidad.... Que cada uno se gane en las urnas el puesto a que aspira, y no hay vuelta de hoja.
Con referencia a este tema, y no estando de acuerdo con todo lo que se dice, remito a este enlace de un artículo que apareció en el País, el día 6 de enero titulado La Corona mantiene su apego popular de
José Juan Toharia, catedrático de Sociología.
Empezamos con el discurso de navidad, después, con el cumpleaños del jefe del Estado, y a reglón seguido la celebración de la Pascua Militar, es decir, ha sido como si tuviésemos un invitado (infiltrado) más a la mesa en estas fiestas.
Muchos nos felicitamos porque personas de mucho peso en la Casa Real están haciendo un trabajo tan bueno en pro de la república, que ninguno que abrace esta causa se lo hubiese imaginado.No vamos a hablar del anacronismo que encierra en sí la existencia de una monarquía, aunque sea parlamentaria, en estos años ya del siglo XXI. Personalmente no entra en la cabeza que exista un gobernante que no haya pasado por el trámite de las urnas.
Puede que exista mucha gente republicana que acepte ser juancarlista, seguramente porque vivió la época de la transición, y la labor que hizo el monarca para que el castillo de naipes no se viniese a abajo.
Pero ya han pasado más de 30 años, los tiempos cambian y las personas también, y lo que se aceptó como un mal menor en su día no le dio el plus de la eternidad.... Que cada uno se gane en las urnas el puesto a que aspira, y no hay vuelta de hoja.
Con referencia a este tema, y no estando de acuerdo con todo lo que se dice, remito a este enlace de un artículo que apareció en el País, el día 6 de enero titulado La Corona mantiene su apego popular de
José Juan Toharia, catedrático de Sociología.
1 ene 2013
SALIDA 13ª: OKINA-SÁSETA
Para los que no somos montañeros, hacer una escapada por tierras alavesas un treinta de diciembre tiene su punto aunque sea sin apellido.
Según avanzabamos hasta nuestro lugar de origen la temperatura iba descendiendo hasta que el termómetro se estabilizó en los -2º C. Hubo tramos en la carretera que eran pistas hielo, menos mal que el coche rojo que iba delante de nosotros nos lo avisó cuando patinó y se salio de la carretera quedándose en el arcén de mala manera. Dentro iban dos chicas, les tiramos un beso a modo de saludo deseándoles buena suerte según pasamos ante de ellas. No tengo palabras que puedan traducir la expresión de sus caras en ese preciso instante. Mientras tanto en el cielo se batallaba para ver quien imponía su ley el sol o las nubes. Hubo tablas.
Ñordas, chorchas de vaca es lo que pisamos en nuestros primeros metros de trayecto, eran los signos de la civilización. Pasados unos centenares de metros entramos ya en una verdadera pista, vislumbramos el río Ayuda, primero oyendo el rumor de su agua y después su propia estampa.
El trayecto desde Okina a Sáseta no era demasiado largo, pero si entretenido. Nosotros vamos pertrechados con nuestras cámaras de fotos y aunque quisimos hacer las fotos a la vuelta había momentos en que nos debíamos parar porque la luz existente ya no seria la misma al regreso.
Tejos, robles quejigos habían dejado un manto en el suelo con sus hojas, la gotas de agua en las ramas desnudas de los arboles creaban reflejos de luz inusuales, el sonido del agua, y su presencia húmeda completaba un entorno que invitaba a no correr.
En Sáseta visitamos su derruida iglesia y el molino de agua abandonado, ya todo asilvestrado por el desuso humano.
El tramo de ruta pertenece a la llamada la GR-38 era el trayecto que comunicaba norte y sur por el que se transportaba pescado y vino.
El camino de vuelta se convirtió en un sinfín de aupas, egunones, holas por la gente que transitaba a esas horas, un poco bochornoso porque nos cruzamos hasta con pijos, en fin poro ya se sabe, en este tipo de excusiones, salidas, o lo que sea, te puedes encontrar cualquier cosa. Lo que no vimos al regreso es el coche rojo de las chicas y tampoco había otros signos que nos informase que el percance de la mañana se había convertido en tragedia.
Según avanzabamos hasta nuestro lugar de origen la temperatura iba descendiendo hasta que el termómetro se estabilizó en los -2º C. Hubo tramos en la carretera que eran pistas hielo, menos mal que el coche rojo que iba delante de nosotros nos lo avisó cuando patinó y se salio de la carretera quedándose en el arcén de mala manera. Dentro iban dos chicas, les tiramos un beso a modo de saludo deseándoles buena suerte según pasamos ante de ellas. No tengo palabras que puedan traducir la expresión de sus caras en ese preciso instante. Mientras tanto en el cielo se batallaba para ver quien imponía su ley el sol o las nubes. Hubo tablas.
Ñordas, chorchas de vaca es lo que pisamos en nuestros primeros metros de trayecto, eran los signos de la civilización. Pasados unos centenares de metros entramos ya en una verdadera pista, vislumbramos el río Ayuda, primero oyendo el rumor de su agua y después su propia estampa.
El trayecto desde Okina a Sáseta no era demasiado largo, pero si entretenido. Nosotros vamos pertrechados con nuestras cámaras de fotos y aunque quisimos hacer las fotos a la vuelta había momentos en que nos debíamos parar porque la luz existente ya no seria la misma al regreso.
Tejos, robles quejigos habían dejado un manto en el suelo con sus hojas, la gotas de agua en las ramas desnudas de los arboles creaban reflejos de luz inusuales, el sonido del agua, y su presencia húmeda completaba un entorno que invitaba a no correr.
En Sáseta visitamos su derruida iglesia y el molino de agua abandonado, ya todo asilvestrado por el desuso humano.
El tramo de ruta pertenece a la llamada la GR-38 era el trayecto que comunicaba norte y sur por el que se transportaba pescado y vino.
El camino de vuelta se convirtió en un sinfín de aupas, egunones, holas por la gente que transitaba a esas horas, un poco bochornoso porque nos cruzamos hasta con pijos, en fin poro ya se sabe, en este tipo de excusiones, salidas, o lo que sea, te puedes encontrar cualquier cosa. Lo que no vimos al regreso es el coche rojo de las chicas y tampoco había otros signos que nos informase que el percance de la mañana se había convertido en tragedia.
25 dic 2012
8 dic 2012
VADEANDO ARROYOS
La caída de la hoja, paisajes otoñales, la tenue luz que se nos presenta en esta estación son motivos mas que suficientes para salir y dar una vuelta por cualquiera de los muchos montes que tenemos al alcance de la mano.
Este jueves pasado nos adentramos por los montes aledaños a Urkiola y nos acercamos también al Amboto que ya tenia una ligera capa de nieve.
La lluvia hizo que el barro aflorase por todas las pistas y senderos, y la hoja ya casi del todo caída hizo que el suelo se adueñase del todas las tonalidades marrones y que a su vez escondiese las pocas señales que delatasen por donde transitabamos.
Cañadas y pequeños arroyos se cruzaron en nuestro transitar, lo que nos obligó en varias ocasiones a vadearlos, un juego cotidiano en nuestra infancia, pero que ahora suponía hacer un análisis meticuloso para saber por donde cruzarlo (al menos yo).
La base la establecimos en Otxandio, y partimos desde uno de sus barrios, el de Olaeta. Todo parecía estar bajo control.... pero con el transcurrir del tiempo perdimos la ruta, solo el Amboto y la brújula, mas una poca de intuición y algo de suerte nos devolvió en el tiempo previsto a nuestro lugar de origen.
Este contyratiempo nunca nos preocupó porque en primera instancia disponíamos de un excelente hamaiketako, bastantes horas de luz y unas piernas que nos respondían adecuadamente.
El único sinsabor fue que no vimos la caída de la hoja, sino la hoja caída, que también tiene su encanto, todo ello con el rumor del agua cuando corre y algún pájaro cantarín despistado que se podía oir...
El mediodía lo disfrutamos en Otxandio, un pueblo al que hacia años que no habíamos vuelto y que pudimos reconocer su bolera, su antigua iglesia, la fachada del ayuntamiento, el reloj solar y la fuente de agua ferruginosa.
Nuestro acerbo cultural no tenía el dato que esta localidad fue bombardeada en la Guerra Civil. En recuerdo a las personas fallecidas en ese acto, en una pequeña plaza del pueblo hay un monumento conmemorativo que consta de una figura de Nestor Basterretxea y un mural con el nombre de todas las personas fallecidas aquel día.
Despues de comer la luz del día todavia nos permitió acercarnos al Santiario de Urkiola y hacernos fotos en la ermita de santa Apolonia, en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, las hojas de haya alfombrando el suelo. Nos acercamos tambien hasta el Calvario, divisando desde allí, el Alluitz, el Untzillatz y el Amboto entre otros.
Este jueves pasado nos adentramos por los montes aledaños a Urkiola y nos acercamos también al Amboto que ya tenia una ligera capa de nieve.
La lluvia hizo que el barro aflorase por todas las pistas y senderos, y la hoja ya casi del todo caída hizo que el suelo se adueñase del todas las tonalidades marrones y que a su vez escondiese las pocas señales que delatasen por donde transitabamos.
Cañadas y pequeños arroyos se cruzaron en nuestro transitar, lo que nos obligó en varias ocasiones a vadearlos, un juego cotidiano en nuestra infancia, pero que ahora suponía hacer un análisis meticuloso para saber por donde cruzarlo (al menos yo).
La base la establecimos en Otxandio, y partimos desde uno de sus barrios, el de Olaeta. Todo parecía estar bajo control.... pero con el transcurrir del tiempo perdimos la ruta, solo el Amboto y la brújula, mas una poca de intuición y algo de suerte nos devolvió en el tiempo previsto a nuestro lugar de origen.
Este contyratiempo nunca nos preocupó porque en primera instancia disponíamos de un excelente hamaiketako, bastantes horas de luz y unas piernas que nos respondían adecuadamente.
El único sinsabor fue que no vimos la caída de la hoja, sino la hoja caída, que también tiene su encanto, todo ello con el rumor del agua cuando corre y algún pájaro cantarín despistado que se podía oir...
El mediodía lo disfrutamos en Otxandio, un pueblo al que hacia años que no habíamos vuelto y que pudimos reconocer su bolera, su antigua iglesia, la fachada del ayuntamiento, el reloj solar y la fuente de agua ferruginosa.
Nuestro acerbo cultural no tenía el dato que esta localidad fue bombardeada en la Guerra Civil. En recuerdo a las personas fallecidas en ese acto, en una pequeña plaza del pueblo hay un monumento conmemorativo que consta de una figura de Nestor Basterretxea y un mural con el nombre de todas las personas fallecidas aquel día.
Despues de comer la luz del día todavia nos permitió acercarnos al Santiario de Urkiola y hacernos fotos en la ermita de santa Apolonia, en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, las hojas de haya alfombrando el suelo. Nos acercamos tambien hasta el Calvario, divisando desde allí, el Alluitz, el Untzillatz y el Amboto entre otros.
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