29 mar 2022

SI ME ACOMPAÑARAS

 Si me acompañaras hasta el final del camino

bordearía  el abismo con la intención contenida

de golpearme sin fisuras

Nada de lo que el tiempo disponga

podría hacerme mella si me acompañaras

hasta el final del camino. No dispongo

de holguras sentimentales y el que tu vengas 

evitará que los ramales que me guían

sean zarandeados por el viento díscolo.

No sé dónde termina el camino,

no sé si seré en el próximo recodo

o en un repecho engañoso,

no sé si la bruma me mis ojos

podrán captar su término,

Sería muy triste acabar el recorrido de los días

acurrucado en tu propia sombra,

sin alientos impropios que improvisen  

cataratas de palabras agradecidas.

Si me acompañaras hasta el final del camino

no habrá soledad desgarrada

y acaso la tristeza sonreirá

levemente.

Si me acompañaras hasta el final del camino…

 

Bilbao, 29 de marzo de 2022

Jaime Redondo Tirado

25 abr 2021

BARCELONA 1976

 

Barcelona 1976

 

Ahí, abrazada al mar de las esperanzas,

hueles a humedad y salitre

en un cortejo de tierras, lunas y soles derramados  

en la planicie ribereña de tus aguas.

Calles de historias empolvadas y de cielos abiertos

se miran con orgullo al espejo. Adoquines grises, aguas tempranas,

luz en retirada y gentes de arco iris desterrados animan sus aires enviciados.

Una tierra florecida que da cobijo a los expulsados

de la vida y se ofrece a convertir sus lágrimas en sueños.

 

Barcelona 1976 respira libertad,

mira sin rubor a una Europa expandida

y es referente de una Iberia anestesiada.

Ella habla en distintos idiomas mientras los demás permanecen mudos,

Ella viste de luz sus días y los demás no llegan al alba

Ella huele a futuro trabajado y los demás a miedo envejecido.

Ella te susurra al oído todos sus credos en un cosquilleo amoroso

Barcelona 1976 tiene la piel suave,

atrae todas las caricias

y abraza con abrazos firmes.

 

Esa es la Barcelona que me recibió aquel atardecer que aún no era  otoñal.

 

Y allí

respiré el aire contaminado de auténtica libertad.

buceé en sus aguas portadoras de creencias y me liberé del polvo mesetario.

oí todas las historias pasadas, del pasado y futuro prohibidas

ví que la vida, en toda su extensión,  valía la pena vivirla con coraje

me asusté cuando pensé con mis propios medios.

revolví mi ser, aireándolo, arrojando todas mis miserias y cobijé

nuevos sueños posibles.

 

Un viaje de ida y vuelta que se

convirtió en un antes y un después existencial.

 

                                  Jaime Redondo Tirado

                                             Bilbao, 25 de abril de 2021

 

 

19 mar 2021

 VENCEJOS DEL ALMA

 Primavera, verano, incansables estos vencejos que en una semana te hacen un nido de diseño.

Vencejos haciendo su nido en el patio

El vencejo común es un ave especialmente adaptada para el vuelo, con alas falciformes, cola corta de horquilla poco profunda, boca muy ancha y grande rematada con un pico pequeño, patas muy cortas sin pulgar oponible y garras pequeñas pero de presa extraordinariamente fuerte que le permiten agarrarae a distintas superficie  Desde mediados del siglo XX, los científicos están convencidos de que los vencejos comunes, que pueden permanecer hasta 10 meses volando, comen y duermen en el aire.

 

10 oct 2019

Senderistas en acción (I)

Molino de agua en el río Ayuda
Una vez que dejamos atrás la etapa laboral se nos presenta de golpe un abanico infinito de posibilidades para cubrir ese tiempo que antes teníamos ocupado. Cada cual se evalúa, se informa y se pone al día con todo aquello que siempre quería hacer y que nunca hizo por falta de tiempo.
Personalmente (y aunque tarde) he descubierto la naturaleza, el monte y todo lo que nos aporta y reconforta. De ahí que dedico semanalmente el tiempo necesario para hacer actividades senderistas con colegas en la misma situación que la mía.

6 ene 2018

Las abarcas desiertas


Las abarcas desiertas  


Miguel Hernández, 
lo escribió 
en 1937,  
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhJTO8KDDnksHvZJ7a_8htH0G6kXrinnxTs4ONwf4SVHKqydA4CEkSQgIeH6BHMKYWFQIHxgyHpDG1QBre-ONPEBEeKhgZkYsvqeYF1nDdc8rFNlpAlZSwQPDZdcFT1hatxVhdZ-0zxLZp7/s1600/miguelhernandez.gif en plena guerra civil, 
 porque estaban 
recogiendo donativos
 para que todos
 los niños tuvieran
 un juguete.



Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
 y del pie a la cabeza
 pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
 una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas