21 dic 2011

BILBAO APUESTA TAMBIEN POR EL TENIS


Este pasado domingo terminó el IV Masters Tenis de Bilbao en el que el frances Gilles Simon se llevó la txapela de ganador.

Este masters es un torneo de exhibición en el que participan algunas de las mejores raquetas del pais y algún que otro tenista extranjeros, mas bien de segunda fila.

El torneo ha cumplido su cuarta edición y parece que ha ido asentandose, y ahora mas cuando se dispone de una cancha nueva (negra) despues de inaugurarse el año pasado el Palacio de Deportes de Mirivilla.

Es de agradecer que Billbao (la ciudad y no el diputado foral) haya vuelto los ojos al tenis, un deporte que no tiene tradición en esta ciudad. Es verdad que con con el paso del tiempo las mentes preclaras de la villa han pensado que diversificar la oferta deportiva era bueno.

Pero antes de que ocurriese esto se inauguró el gran fronton de pelota para Bilbao, un recinto largamente esperado. Pero la sorpresa ha ido más allá, se ha tenido amplitud de miras y en el barrio de san Ignacio, casi a la vez el año pasado se inauguró así mismo algo parecido a la Ciudad del Tenis, y no es que alli se vaya a establecer una escuela verdadera, sino porque no se habían visto tantas pistas de tenis juntas en un mismo recinto. Pistas con distinto tipo de suelo, hasta de tierra batida. Todo un hito de servicio público. Esto ha sido un gran impulso para la práctica del tenis.

Esto no seria novedad, si no tuviesemos en cuenta que aquí en treinta años que conozco esta ciudad solo han proliferado frontones. Hubo una época que solo habia dinero para frontones, hasta en las escuelas los construian y si no que se lo digan al barrio de Masustegi y a su antiguo colegio Maestro Justo Pastor manso y ese frontón inmenso que colocaron en la laderan del monte y que es visible desde gran distancia, y que puso en peligro el propio edificio del colegio, y lo digo con conocimiento de causa porque siendo director de colegio tuve que vivir el día a día de aquella megaobra.

Mas tarde se comenzó a abrirse la oferta y empezaron a proliferan los polideportivos, con sus correspondientes canchasnas de tenis, sobre todo, El Fango de Rekalde y despues el de Txurdinaga.

Ahora ya que el cupo de frontones y polideportivos parece que ha llegado a su cenit se ha optado con buen criterio fomentar el tenis, y a mi me parece una idea estupenda, porque lo practico asiduamente y me parece un deporte precioso. Por lo tanto no puedo dar mas que felicitaciones llevar a cabo esta empresa..

Que lejos quedan aquellos tiempos en los que recien llegado de Barcelona, dejando atrás todas sus pistas y club de tenis, desambarcaba en una ciudad, oscura montañosa, donde buscar una pista de tenis pública era una quimera, una ciudad donde debí esperar casi cinco años para recomenzar a jugar al tenis porque ni habia pistas ni contrincantes.

¿Cómo vas a hacer pistas de tenis si aquí no hay mas que montañas? Era el chiste malo que solia contar por aquellos tiempos. Hoy dias a Dios gracias (o a otros) eso ha cambiado y ya tenemos una oferta razonable. El caso es que el tiempo no pasa en balde y las fuerzas necesarias para practicarlo estan, como decirlo, en decadencia.

SUBIDA AL PAGASARRI


El tercer domingo de diciembre se celebra la célebre subida al Pagasarri, y si no hay otra cosa mejor que hacer o estás en una época en que tu amor a la naturaleza y al ejercicio físico ha sufrido un subidón, te apuntas y ya está.

Este año nos ha tocado lluvia, moderada, pero persistente, así es que sabiendo esto, nos pertrechamos de la indumentaria apropiada para tal evento.

No habíamos caminado más de 500 metros cuando mis botas me dijeron que no había invertido mucho en ellas porque ya tenía el pié derecho haciendo aguas.

En el trayecto iba pendiente del pie, del paraguas para que me tapase la mochila y proteger mejor la cámara de fotos (la cámara es sagrada, te puedes mojar hasta las entretelas, pero ella ha de estar seca) y de Javi interesándome como iba su pierna, ya que temíamos que no respondiese adecuadamente en la subida. Pero se portó bien.

Lo de preguntar y hablar lo hacía con prudencia porque aquí el que suscribe iba un poquito corto de aire, y ya le dije al compañero Javi, que si no hablaba más no era por nada, sino que no podía hacer dos cosas a la vez.

A pesar le la lluvia la gente se animó, y aunque no fue como otros años jende dezente igo zen,

Todo muy colorido, como siempre, los jubilados bajando ya según tu subías, el niño con del perro vestido para el evento, el que subía corriendo luciendo las cachas, el que lo hacía lo mismo pero en bicicleta, los eventuales, que a ellos también se les nota, hasta un grupito pequeño de sudamericanos, vaya parece que tienen síntomas de integración. Y el que subía a caballo.

Arriba nos topamos con las carpas: la de los regalos, la de los bocatas, la del caldo, unos cuantos urinarios móviles (no árboles), servicios médicos y muchos voluntarios.

Optamos por el bocata de chorizo ya que aunque este frio entra bien y para acompañar decidimos que fuese agua, ya que a pesar de estar del tiempo, no hacia surcos como el vino del año pasado. Desechamos la tortilla, porque a esta le afecta más el mal tiempo que al citado chorizo.

Una manzanita portada de casa también nos vino de perlas.

Allí arriba la lluvia se olvidó de nosotros por un momento, este receso lo aprovechamos para hacer el hamaiketako, secarnos por dentro y hacernos unas cuantas fotos. Hubo un momento, un poco más tarde, en que quiso salir el sol, pero fue un espejismo.

Decidimos ir hasta la Cruz para hacernos la foto correspondiente, pero se echo encima una espesa niebla que nos dificulto la tarea, además tuvimos que espera un rato hasta que llegase un grupito para que nos hiciese la instantánea. Allí no había Dios que parase.

Bajamos tranquilos y relajados, y la gente seguía subiendo, diseminada, por las distintas rutas que desembocan en la cima del Pagasarri. No nos preocupamos en ningún momento por la ruta Oficial, ni por donde venia ni por donde pasaba, eso sí, llegó bastante más tarde.

Antes de que la lluvia decidiese que sería una excelente compañera de de regreso pudimos apreciar en la bajada imágenes de Bilbao que no nos son comunes: rodeado de niebla, con nubes bajas, rayos de sol jugando al escondite, imágenes que nos amenizaron la bajada.

30 nov 2011

Lo primero que perdí

Mis anginas ganaron aquella batalla, o eso deduzco, porque mis padres, hartos de que su hijo pequeño anduviese día si día no con dolores e inflamaciones en la garganta, pensaron que aquello no tenia mas solución que tirar por la calle de en medio y optaron por la solución más drástica: la de operar.

Eso ocurrió en el Almadén de los años 60, para ser mas concreto un 30 de noviembre de 1961, lo que quiere decir que hoy exactamente 50 años después voy a relatar lo que me quedó en la memoria de aquel acontecimiento,

Almadén era el centro médico de la comarca, allí existía, parece ser un otorrinolaringólogo, del que no tengo imagen ninguna. Allí me llevaron mis padres y en esa localidad nos hospedamos, siempre en casa de un familiar, entonces allí Vivian el tío Ángel y la tía Publia, ya que éste, el tío estaba destinado en aquel Cuartel.

Además del afectado aquella mañana estuvimos en la consulta mis padres y la tía Publia.

Aquello era un lugar oscuro. En mis recuerdos se ve un lugar en penumbra, con sillas junto a las paredes y con otros pequeños enfermos con familiares ocupándolas, oyéndose quejidos de niños entre los susurros de los mayores.

La entrada no fue nada tranquilizadora, es más, en escasos minutos pasé de la ignorancia a un ligero temor. Cuando salio el anterior paciente ya me dijo con sus gestos que es lo que se me venia encima. Pasen los siguientes, oí. Eso lo dijo alguien desde el interior. Pasamos los cuatro. Quienes son los padres del niño. Nosotros. Ustedes fuera. Entonces me quedé con la tía Publia, una persona de confianza y además madrina mía. Con ella, con un enfermero y el médico.

El enfermero se sentó en un sillón de los de dentistas antiguos o de peluquero, o algo parecido. Eso si lo recuerdo grande, el señor se sentó y yo me senté en sus rodillas, me puso unas sabana por encima, y a la vez me sujetaba. Por si acaso.

El medico que permanecía hasta entonces de espaldas, se giró, y cuando lo hizo vi. que en sus manos portaba una jeringa de grandes proporciones, con su correspondiente aguja, llena de un líquido transparente.

Abre la boca escuché, obedecí obviamente y la abrí, de esa manera sentí dos pinchazos como hasta entonces no había sentido. Aquello, adivine después que, era la anestesia. Ya se sabe en aquella época no se daba ninguna explicación de nada, ni siquiera a los hijos. Unas tenazas de buenas proporciones ocupo mi boca, profundizo en ella y salio con alguna cosa roja sangrante. Eso deberían ser las anginas. Todo se termino con un enjuago que no se de que y ale a escupir. Me duele mucho me aventuré a decir. De allí directamente pasamos a casa de la tía Publia.

Este acontecimiento duro varios días en Almadén y diez días en alamillo. Lo mejor es que no fui a la escuela y que te mimaban. Lo peor es que estuve una semana sin hablar.

28 nov 2011

TERCERA: NACEDERO DEL UREDERRA


LA GRAN VIA DE BAQUEDANO

Nosotros pensábamos descubrir un mundo nuevo y ese lugar misterioso estaba en las páginas amarillas anunciado desde hace mucho tiempo.

Queríamos una ruta que estuviese suficientemente marcada para no despistarnos y nos encontramos hasta anuncios luminosos en ella.

Apostamos por una ruta con escasas dificultades técnicas en su transito y tuvimos hasta escalinatas de diseño, para superar los desniveles.

No queríamos un lugar solitario y nos topamos con la gran vía, como la de Bilbao en horario laboral matutino,

Quisimos centrar nuestras miradas de atención en las maravillas del paisaje que nos envolvía, pero tuvimos que contestar constantemente a los saludos de los demás viandantes a los; aupa, buenas, hola, kaixo…

Tuvimos en definitiva en aquella mañana de domingo más de lo que hubiésemos soñado. Toda una bendición.

Base de operaciones: Baquedano (Navarra)
Fecha: 27-11-2011
Participantes: 3 (Juanjo, Andrés y el que suscribe)
Distancia al lugar: 120 kilómetros
Objetivo primero: Visitar y recorrer el cañón del río Urederra así como su nacedero, con 10 kms entre la ida y la vuelta y unas tres horas y media empleadas.
Objetivo segundo:; fotografiar el rio sobre todo sus saltos de agua y cascadas.
Objetivo tercero:El buen comer, cosa que logramos en Eulate en el restaurante “ALAI”

Objetivo cuarto: Conocer otros lugares de de la zona, en este caso tuvimos el propio Baquedano y mas tarde Eulate.
Climatología: Niebla en el camino de ida, luego durante el recorrido hizo sol, sin viento y una temperatura fresca.
Nivel de consecución de todos los objetivos: 10 sobre 10